Ciencia y estética, idea y apariencia, se funden armoniosamente en la serie de televisión documental Cosmos (1980), de Carl Sagan. La sintonía del programa, obra de Vangelis, el desenfadado aspecto de Sagan, con chaqueta de pana, y, en la versión española, la cálida voz llena de matices de Jose María del Río, son un envoltorio magnífico para invitarnos a descubrir  los secretos del universo: la evolución de las especies, la teoría de la relatividad,  la formación de las estrellas… y siempre la historia del pensamiento científico abriéndose paso en la noche de la ignorancia.  La primera vez que ví la serie, en 1982, me pareció algo nuevo y fascinante, y estoy seguro de que Sagan ha inspirado muchas vocaciones,  al lado de otros tipos como Isaac Asimov o Arthur C. Clarke. Descansa en paz, Carl. Tu vida estuvo llena de sentido.