Opiniones desde la caverna

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En el suplemento dominical XLSemanal  (xlsemanal.finanzas.com) del pasado 12 de febrero, el pintor Guillermo Pérez Villalta osa dar su opinión sobre el arte contemporáneo. Copio y pego, y dedico esa entrevista a todos los críticos, galeristas y demás gente del mundillo que cada vez que contemplan el tiburón en formol de Damien Hirst tienen una experiencia religiosa de intensidad acorde con el precio de la pieza. Va por ellos.

“El arte actual me aburre soberanamente. Me parece un   `bluf´ que se repite más que el ajo frito”

Favorito del coleccionismo español y el más popular representante de la Nueva Figuración madrileña, es Premio Nacional de Artes Plásticas (1985) y un clásico de la posmodernidad. Habitual de Arco, lleva a esta edición dos obras muy clasicistas (galería Soledad Lorenzo) y cuatro esculturas a modo de paisajes (galería Rafael Ortiz), inspiradas en el mundo ornamental, un tema que siempre le ha atraído.

XL. Admira en Kapoor algo muy poco contemporáneo: su resonancia sagrada. No parece gustarle el arte actual…
G.P.V.
 La verdad es que me aburre soberanamente. Todo parte de Marcel Duchamp y su desmitificación del objeto artístico. Pero su obra tenía un gran componente de humor que se ha perdido. Además, el arte hoy es completamente amnésico. Vive instalado en el `borrón y cuenta nueva´; de espaldas a la historia del arte, es decir, a la historia de la humanidad, lo cual me parece terrible.

XL. Usted, en cambio, es lo contrario del artista ahistórico. ¿Se encuentra cómodo en ese papel de demodé?
G.P.V.
 Desde luego. Estar en contra es algo que siempre he hecho muy conscientemente. Tengo mucha más imaginación que la que puedan dictarme los teóricos, que es la gente que más odio. El arte contemporáneo está hecho por los teóricos, no por los artistas, que no hacen más que seguir lo que dicen ellos.

XL. Usted sigue fiel a la pintura en pleno boom del multimedia, ¿por qué?
G.P.V.
 Porque la pintura es muy práctica. Lo haces tú todo, de principio a fin. Sin intermediarios entre tu cabeza y el lienzo. El subconsciente en toda su riqueza se plasma ahí con una fuerza que no se da en las imágenes tecnológicas.

XL. ¿Qué debe tener una obra para que despierte su interés?
G.P.V.
 Que me provoque placer, que ya sé que es una palabra muy banalizada. Pero para mí remite a algo muy profundo, espiritual incluso. Lo que yo le pido al arte es que me maraville. La sensación de estar contemplando casi un milagro. Algo muy difícil, claro.

XL. Aunque para un artista debe de ser más fácil identificar la obra valiosa, ¿no?
G.P.V.
 No tendría por qué. Para eso está la sensibilidad, la emoción que a cualquiera le producen las cosas. Lo que ocurre ahora es que esa cualidad está suprimida y la gente se deja llevar por teorías… o por ideologías incluso.

XL. ¿Qué opina de Arco?
G.P.V.
 Que ha cerrado la puerta a cosas de muchísima calidad. Ha desaparecido mucha buena pintura y galerías importantes. Me parece una actitud autoritaria. Le pasa lo mismo que a las bienales, que están dirigidas por una serie de teóricos con las mismas ideas: el tardo conceptual, que es lo más aburrido que ha ocurrido en el arte en mucho tiempo. Y, claro, la mayoría de esas obras no funcionan. A la gente les da igual. Pasa delante de ellas como si no existieran. O como lo que son, unos desechos, basura sin el menor interés estético.

XL. ¿No exagera un poco?
G.P.V.
 Mi problema es que no estoy de acuerdo con la estética del mundo en que vivo, y lo tengo clarísimo. Me parece un gran derrape. Y allá la gente si aprecia esas obras, pero yo no creo en ellas. Son un `bluf´ desde hace muchísimos años. Y se repiten más que el ajo frito.

XL. Con la crisis, el lujo ha triplicado sus ventas. ¿Cree que el arte también se va a vender más?
G.P.V.
 La mayoría de los ricos de hoy tienen muy mal gusto. Así que puede que se disparen las ventas, pero seguramente serán las de los artistas estrella. Los más vendidos, los más famosos, que la mayoría son un auténtico bodrio. De todas maneras, las crisis suelen ser muy positivas para el mundo del arte, porque la euforia de las vacas gordas hace crecer mucha planta inútil.

XL. Y pone los precios por las nubes…
G.P.V.
 A mí me parece muy bien que el arte sea muy caro. Es la manera de que el mundo en que vivimos, que no es nada artístico, se dé cuenta de que el arte es importante. De hecho, es mucho más laborioso y difícil de hacer que un coche, que se produce en serie; aunque haya mucha gente que valore más un buen coche que un buen cuadro. Pero eso es lo que yo llamo la `progresiva tontificación de la humanidad´. Ya tengo 64 años y me he dado cuenta de que la gente se ha ido volviendo cada vez más tonta.

XL. Pero con esta crisis se va a tener que espabilar.
G.P.V.
 Sí. Yo tengo una enorme confianza en las generaciones más jóvenes, que de pronto se lo tienen que hacer todo ellos mismos. Porque ha habido unas cuantas a las que los papás se lo daban hecho. Los niños eran tontos y estaban encantados de serlo. Ahora tendrán que sacarse las castañas del fuego, y eso aviva mucho las neuronas.

Gloria Otero

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Weyland-Yutani Corporation: "Building better worlds"
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2 respuestas a Opiniones desde la caverna

  1. Flegetanis dijo:

    Celebro verle de nuevo tan atareado, eminencia. De Pérez Villalta nos gusta más su pintura –que está entre nuestras preferencias, si es que puede hablarse de ellas en el vastísimo y maravilloso mundo de la historia del arte, desde Altamira hasta hoy– que sus escritos, aunque en este caso compartimos totalmente su parecer. Desde el bromazo de Marcel Duchamp y el Manifiesto Vivo-Dito han pasado casi cien años, pero el público de a pie, entre el que nos contamos,aún no tiene un paladar apropiado para el arte contemporáneo. El tiempo dirá. Muchas culturas tuvieron sus modas y costumbres, pero Saturno puso a cada cual en su sitio.

  2. bishop2 dijo:

    Y yo me alegro siempre de leerle, Flegetanis. Gran parte del arte contemporáneo me parece el mayor timo estético de la historia. El tiempo y Wall Street dirán. Un saludo.

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